lunes, 10 de enero de 2011

Opciones de cavernícola


Son las 9.50 de la mañana y he llegado desde mi cueva trepado en un terodáctilo. Poco a poco iba descendiendo a mi trabajo, donde el olor de tinta y papel eran notorios, así como el estupefaciente que hace que los periodistas sigan escribiendo por horas y gho de horas.
Sin embargo, mi sonrisa de troglodita bueno se borró cuando un cromagñon pasó trepado en una motocicleta de piedra y me salpicó el fango de la calle. Estábamos en la avenida principal de esta ciudad maldita, tupida hasta el cielo de humo y climas diversos.
Oye infeliz hijo de tu cavernicola madre - Le dije, mientras este individuo se alejaba por entre las cuevas de la ciudad.

Camine por unas calles pensando en lo afortunado que fui al no ser atropellado por este infeliz cromagñon. Al dar la vuelta a la esquina pude verlo estrellado sobre el piso. Mi cavernícola agresor estaba tirado boca arriba y gritando por ayuda. Me acerque junto con otros trogloditas que estábamos cerca para tratar de ayudarlo.

El mensaje, algo social, de este post es que a pesar de que sintamos algo de rabia tenemos siempre dos opciones. Ayudamos a nuestros agresores, o simplemente los dejamos morir, para luego cortarlos en pedazos y los lanzamos al mar, (Así nadie los podrá encontrar)

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